La cultura está inmersa en todas las sociedades. Es un aspecto integral que engloba todos los comportamientos de los seres humanos en un sistema determinado y en todos los contextos, y por ello no podría ser ajeno al mundo corporativo. En la búsqueda de talento, la cultura juega un papel fundamental y se analiza en dos escenarios: el de la persona individual, quien es el candidato que irá a ocupar determinada posición a la empresa, y el de la organización, que es la empresa que está solicitando dicha posición.

En el escenario personal, la cultura se define como nuestro background: dónde crecimos, quién y cómo nos criaron, los paradigmas en los que creemos, los valores que nos motivan, en qué colegio estudiamos, qué carrera seguimos, a donde hemos viajado, nuestras preferencias y hábitos. Todos estos son elementos que han formado parte en nuestra construcción como personas y como agentes sociales, y sobre esta base tomamos nuestras decisiones.

En una organización, la cultura es la que demuestra cómo es la empresa en realidad, cómo se hacen las cosas y el porqué. Aunque suele desarrollarse de manera inconsciente, como algo que está ahí latente y que simplemente es, ciertos elementos ayudan a construirla como el rol de los líderes, las normas, políticas y procedimientos propios de la organización. En todos los casos, se debe tener en cuenta que no es sólo un documento más de la empresa, tangible que proclama los valores comunes, la misión o pautas de convivencia, sino que es ese intangible constituido indirectamente por el conjunto de seres que comparten maneras de convivir día a día en su trabajo. Sin mencionar otros aspectos no dichos ni escritos, como por ejemplo: el espacio físico, los rituales, la vestimenta, entre otros.

Hoy, existen culturas muy diferentes entre las diversas empresas del mercado peruano. Dentro de esta variedad de culturas coexistimos seres humanos con distintos perfiles que se adaptan mejor a ciertas culturas que a otras.

Al observar y analizar con herramientas de diagnóstico a la cultura de la organización podemos conocerla como realmente es y no solamente como ésta quiere ser mostrada. Cuando conocemos de antemano la cultura de una empresa a la que está aplicando un candidato, sabremos las condiciones reales de trabajo donde se va a desenvolver y, según sus competencias y personalidad –debidamente evaluadas-, será posible analizar el match (o cómo lo denominamos en Head Hunters Perú el “Fit Cultural”) y proyectar con mayor seguridad si logrará adaptarse y cumplir con las expectativas.

Que el candidato esté cómodo y se logre adaptar a la organización generará consecuencias favorables para la misma, incidiendo en la productividad y asegurando su permanencia.

 

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